Ser hijo
About this episode
En los episodios anteriores hablamos del padre, de la madre, del sistema y del vínculo. En este noveno episodio de Dignidad Parental, el Dr. Aníbal Santoro hace un alto necesario: le da voz a quien más lo necesita y menos se lo dan. Al hijo. A la hija.
No es un episodio de consejos ni de estrategias. Es un ejercicio de escucha profunda, en el que Aníbal presta su voz para que puedas oír, por unos minutos, lo que tu hijo o hija no sabe cómo decirte: la confusión de sentir emociones que no eligió, el peso de ser testigo de una guerra que no declaró, la pregunta que duele más que cualquier otra... si algo de todo esto es culpa suya.
Porque en el momento más intenso de la estrategia de destrucción entre dos adultos, hay un daño que muchas veces no se ve: el de un ser que llegó a la vida sin manual de instrucciones, que depende de ambos para aprender a estar en el mundo, y que de pronto se encuentra en medio de un tironeo que no comprende y no puede detener.
Aníbal cierra el episodio con la voz del poeta Khalil Gibran: "Tus hijos no son tus hijos." Un recordatorio que aplica tanto para quien hace la alienación como para quien la sufre. Porque el vínculo de un hijo con su padre y su madre es también un derecho del hijo, no solo de los adultos.
Y si eres el padre o la madre que está siendo alejado de sus hijos: no cejes. Cada minuto de presencia real construye un tramo más de ese puente que durará por años.
La semana que viene: "Creer no poder."
- Web profesional: https://dr-anibalsantoro.com/es
- Libros y redes: https://dr-anibalsantoro.com/social
No es un episodio de consejos ni de estrategias. Es un ejercicio de escucha profunda, en el que Aníbal presta su voz para que puedas oír, por unos minutos, lo que tu hijo o hija no sabe cómo decirte: la confusión de sentir emociones que no eligió, el peso de ser testigo de una guerra que no declaró, la pregunta que duele más que cualquier otra... si algo de todo esto es culpa suya.
Porque en el momento más intenso de la estrategia de destrucción entre dos adultos, hay un daño que muchas veces no se ve: el de un ser que llegó a la vida sin manual de instrucciones, que depende de ambos para aprender a estar en el mundo, y que de pronto se encuentra en medio de un tironeo que no comprende y no puede detener.
Aníbal cierra el episodio con la voz del poeta Khalil Gibran: "Tus hijos no son tus hijos." Un recordatorio que aplica tanto para quien hace la alienación como para quien la sufre. Porque el vínculo de un hijo con su padre y su madre es también un derecho del hijo, no solo de los adultos.
Y si eres el padre o la madre que está siendo alejado de sus hijos: no cejes. Cada minuto de presencia real construye un tramo más de ese puente que durará por años.
La semana que viene: "Creer no poder."
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